De las presiones externas a los conflictos internos
Los trastornos emocionales suelen ser multicausales. A menudo, un cuadro de ansiedad o depresión se ve alimentado por un estrés persistente, ya sea por dificultades laborales o un entorno de burnout agotador. Cuando nos enfrentamos a problemas de pareja o conflictos personales, es común que la baja autoestima y la dependencia emocional nos impidan ver una salida clara. Situaciones como el duelo o los problemas de adaptación a nuevas circunstancias pueden detonar una tristeza persistente que, si no se gestiona con un adecuado manejo emocional, deriva en fobias, ataques de pánico o un insomnio crónico que agota nuestras reservas de energía.

