Conexiones con estados de ansiedad y estrés
Es frecuente que el insomnio aparezca como un síntoma secundario ante cuadros de ansiedad, estrés acumulado o incluso episodios de ataques de pánico. Cuando la mente no logra silenciarse, las preocupaciones por conflictos personales, problemas de pareja o problemas familiares se intensifican durante la noche. En muchos casos, este agotamiento físico se entrelaza con cuadros de burnout o dificultades laborales, donde la incapacidad para desconectar de las tareas pendientes durante el día se traslada a la almohada.

