De la tristeza persistente a la apatía
Es común que los problemas de motivación surjan vinculados a procesos de depresión o una tristeza persistente que nubla nuestra capacidad de ver el futuro con optimismo. Asimismo, cuadros de ansiedad o el desgaste por un estrés acumulado pueden agotar nuestras reservas internas. Cuando estas emociones no encuentran un cauce adecuado, el cansancio se vuelve crónico, afectando nuestra baja autoestima y complicando cualquier esfuerzo por avanzar.

